miércoles, 30 de noviembre de 2011

Vivir con Jesús en la boca

Tome la decisión de abordar este tema a causa que muchas personas cometen el error de vanagloriarse y decir:” Jesús aquí, Jesús allá”, así que plasmo un poco de mi pensamiento. Perdón por mi observación y las disculpas del caso si alguien se molesta, pero es lo único que puedo hacer.

"Yo no creo en los Cristianos yo creo en Cristo" Gandhi


Para mucha gente la palabra: Jesús, Dios, Jehová y todas sus derivaciones están de moda, muchos se atreven a hablar de él solo para llenarse la boca ¿De qué sirve un culto? ¿De qué sirve una misa? Si no ponemos en práctica el Jesús que llevamos dentro.

Para unos pocos, esa lista de nombres hacia un ente divino que demostró una manera de vivir mediante cambios personales sin necesidad de estar dentro de una infraestructura.

Es bonito ver a personas que no necesitan de una religión para sentirse conformes con un ser divino si lo primordial está dentro de nosotros y sin la necesidad de andar sacando en cara lo que hace por otras personas, citando unas palabras muy sabias: “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha”.

Lastimosamente no puedo nombrar a personas que siguen el ejemplo del primer párrafo, solo puedo generalizarlo y llevarlo a mí conciencia esperando que en muchas personas también entre.

Desde hace un tiempo atrás conozco a unas cuantas personas que les encanta llenarse la boca con palabras como: Iglesia, Dios, Jesús, La Virgen María, el pastor, el sacerdote y la más frecuente “BIBLIA”, que en lo personal me encanta que la digan, ya que se van a lo literal simplemente como está escrito y no como debería de interpretarse haciendo ellas de la biblia lo les venga en gana.

Algo más habitual que sucede es que ocupan a la iglesia, a Dios, como una condicionante: “Si no vas a la iglesia no te doy X cosa que tú quieres” o “Vamos a la iglesia porque yo te mando, vivís en mi casa”, O sea, ¿Es obligación seguir a Dios o requisito para vivir en una casa?, a Dios se le busca por amor y cuando él lo permita o cuando uno quiera, PERO nunca obligado y por medio de un chantaje.

En fin para ir terminando Jesús:
1.    No está dentro de una infraestructura.
2.    No está dentro de una doctrina.
3.    No está solamente abriendo la boca y decir: “Señor”.

No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel Día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: ¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!” (Mateo 7, 21-27).



Julio Pocasangre.